17 jun 2010
Tienes que quitarle el tapón a la botella de agua. Métetelo en el bolsillo y ya está, yo lo hago cuando voy al fútbol
- un segurata
Para hacerse una idea de lo que es el espectáculo de Muse (pillada de aquí):

Hubo dos teloneros. Los primeros, The Big Pink, flojillos, al menos en directo. Vale que tampoco es gracioso que hagas canciones de cinco minutos con una única nota de bajo, guitarra y voz. A ver, es bueno si quieres hacer archivos MIDI pequeñitos, pero como música deja algo que desear. Al acabar alguien soltó un “bueno, vale, como broma está bien”.
Los segundos, The Editors, muy muy muy buenos. A medio camino entre Depeche Mode y Coldplay, habrá que informarse.
Después de tres horitas de espera, aparecieron ellos. Una entrada espectacular, con un desfile de tíos con bengalas y pancartas en las que podían leerse frases de la letra de Uprising. El escenario se convirtió en la nave espacial de Encuentros en la tercera fase y nos quedamos alucinados con las pantallas del escenario.
Espero que a mi Ali, que era su primer concierto serio (¡lo de la gala de los 40 no cuenta como concierto, preciosa!
) y que se dedicó a empapar a un vigilante de agua y a caminar como si fuera un compás con botellas escondidas en los calcetines se lo pasara tan bien como yo. Ahora a dormir, que 3 horas de sueño no son suficientes
16 jun 2010
Teloneros: hordas de góticas emo esperando la música de crepúsculo.
11 jun 2010
Acabo de leer la última página de esta famosa obra de Bill Bryson que encontré de casualidad paseando por la Casa del Libro. Tenía muy buenas referencias de él y lo cogí con ganas. Es un libro que está a medio camino entre la divulgación científica, la historia de la ciencia y una revista de cotilleos. En él se aborda la historia de un montón de ramas de la ciencia, haciendo hincapié en personalidades, curiosidades y cifras, por lo general de forma amena y divertida.
No es para nada un libro técnico, apenas toca temas complicados y si en algún momento cuenta algo que se le pueda escapar al lector, rápidamente hace algún tipo de comparativa para que quede claro. Me hizo mucha gracia una que decía que esperar que la vida surgiera espontáneamente de un mar de proteínas es como esperar que un tornado pase por un desguace lleno de piezas sueltas y que al marcharse dejara atrás un avión perfectamente montado. O cuando cuenta que ha habido buceadores que, sometidos a enormes presiones, empezaron a experimentar una borrachera que los animaba a ofrecer las boquilas de oxígeno a los peces que pasaban.
Lo que me ha decepcionado un poco de este libro es que al principio es muy prometedor pero a mitad del libro empieza a flojear y llega a convertirse en un almanaque de cifras y comparaciones. Incluso en algún momento parece unos apuntes de alguna asignatura, con listas de conceptos y millones de cifras. Y para rematar la faena, el final te deja con un poquito de mal sabor de boca. En otras palabras, parece que el autor empezó con ganas pero no pudo mantenerse así hasta el final.
En cualquier caso, si tienes algo más de paciencia que yo y te interesan desde los átomos hasta las migraciones de los homínidos, probablemente te guste el libro.