Júpiter sobre campos infinitos
La Vid es un pueblecito que está a 18 Km de Aranda de Duero y que consta de unas pocas casitas ubicadas formando una planta rectangular flanqueada en tres de sus lados por el río Duero, un campo de vides, y el monasterio de Santa María de La Vid.
Mi Ali me propuso irnos allí a pasar un fin de semana, y así hicimos. Llegar allí lleva unas dos horas desde Madrid y lo primero que te encuentras es esto:
Esta es la entrada principal, y ahí se ve el monasterio y la iglesia. Uno de los laterales da al río Duero:
Y el resto está rodeado por un jardín muy bonito:
Las habitaciones son las antiguas celdas de los monjes, y luego tienes las zonas comunes para ver la tele, pasear por el jardín, y el comedor, claro. Teníamos ganas de visitar la biblioteca, pero estaba cerrada por obras, aunque imagino que en condiciones normales tampoco se puede visitar libremente.
La primera noche que pasamos fuimos a la fiesta del pueblo, y para hacernos una idea de las dimensiones de la villa, os pongo la feria de la plaza mayor:
Luego había un escenario con una orquesta tocando y -entendemos que- todo el pueblo allí, bailando y disfrutando. De noche el monasterio es una pasada:
Hace unos años no estaba iluminado, por lo que eso debía parecer como estar en la Edad Media (o en el undying). De hecho, estar allí de noche era una de las cosas que más me atraían, porque quería ver el cielo con cero luz artificial:
Las fotos son bastante malas y no hacen nada de justicia al espectáculo, pero bueno, en la primera destaca Júpiter, y en la segunda la Osa Mayor y un avión que pasaba. Esa noche, además, tuve una pequeña charla con otro huésped -un cura que vivía en París- sobre Linux y las blackberries, y entre eso, las fotitos y el frío, la pobre Ali debió pensar que no volvía a viajar conmigo. Ahora que caigo, por eso, cuando se acabó la batería de la cámara, ella me preguntó si yo también oía los violines.
El sábado lo pasamos haciendo una ruta de La Vid hasta Silos. El camino más directo consiste en una carretera pequeñita que atraviesa pueblos pequeñitos y campos infinitos:
A 3 Km de Silos está el desfiladero de La Ñocla Yecla:
No es demasiado largo, pero impresiona bastante. Tras ello llegamos a Silos donde visitamos el claustro, una iglesia, y un pedazo de restaurante donde me puse fino de cabrito asado, morcilla y tarta. Y mejor, al día siguiente, en el monasterio, me puse más fino todavía de cordero asado. Dieta mediterránea.
En fin, el sitio es una maravilla, y si quieres pasar un par de días de relajo absoluto, es una opción magnífica, y además es bastante barato (alojamiento + pensión completa 40 euros por persona). A no ser que quieras mimetizarte con un poto, más de un fin de semana te puede llegar a aburrir, así que si piensas estar más tiempo, te recomiendo que te busques rutas y visitas. Si quieres ver un cielo impresionante, acuérdate de sincronizarte, además de con la previsión meteorológica, con una luna nueva. También hay muchos pueblecitos que merecen la pena, son preciosos, y encontrar un polo de belleza en el espacio siempre es una experiencia que se queda grabada. Y con buena compañía, pues mejor.










