Vacaciones, parte II

09 ago 2009

Han sido solo dos días los que mi Ali y yo pasamos en Salamanca, pero me ha sorprendido mucho esa ciudad.

Todo el centro histórico es una belleza, siempre siento mucha pena de no tener la más mínima idea de a) arte y b) religión para enterarme de todo. Claro, entras en la catedral y estás viendo unos cuadros y unas figuras asombrosas pero no tengo ni idea de qué representan, así que, o bien te vas a una visita guiada, o te preparas el viaje con antelación, cosas que nunca hago. Ali siempre dice que si tuviera algo de tiempo estudiaría bellas artes. A mi me parecería genial, así me ayudaría a enterarme de lo que veo :P

También estaría bien saber algo más de historia. La historia que aprendí en el colegio/instituto comenzaba todos los años con monos y piedras y a final de curso, con suerte, ya sabíamos algo de los romanos. Si, una auténtica basura. Y eso, todos los años.

Por otro lado, el ambiente. Vamos a ver, estamos en Agosto, así que no había mucha gente. Pero eso en pleno invierno con tanto estudiante debe ser la pera. Que nadie se equivoque, nos comentaron que prácticamente la totalidad de las clases se dan en el campus que se sitúa fuera del centro histórico, así que eso de dar clase junto a la rana lo dejamos para otro momento. Pero tiene que ser divertido para un estudiante hacer allí la carrera. Yo quería acercarme a los grupitos de chavales con cara de me-han-dao-pal-pelo-en-mi-primer-año y meterles miedo gritándoles ¡Autovector! ¡Hessiano! pero Ali no me dejaba.

Bueno, la historia de la rana. La cosa es: en una fachada de un edificio de la universidad hay un montón de flores y santos y cosas de esas. Entre ellos hay una calavera y encima de ella hay una cagarruta pétrea que, si te fijas, tiene forma de rana. Si eres estudiante y la ves, apruebas, y si no la ves, pues no apruebas. Pero no vale que te digan donde está, así que cierra la pestaña del firefox, tienes que verla tú.

Luego está el astronauta. En una de las puertas de la catedral, (Puerta de Ramos) ornamentada con filigranas de florecillas y animalillos, hay un astronauta. Resulta que hace unos años restauraron esas figuras y uno de los artistas hizo esa figura. Por lo visto hay muchas más figuras originales en esa misma puerta, fruto de esa restauración.

En el centro de Salamanca está la Plaza Mayor, que es donde estaba nuestro hotel. Al caer el sol se encienden luces por todo el centro y la ciudad queda preciosa para salir, pasear y tomarse unas tapas. Las pocas cosas que hemos probado allí estaban bien buenas, hay que ver. El sábado llovió bastante, así que salimos un poco más tarde; pero aun así, estar en el hotel, que data de 1728, con sus habitaciones pequeñas y sus balconcitos que daban a una calle estrecha, antigua y concurrida, era delicioso.

Y con Ali, pues más.

En fin, hasta el año que viene o así… :(

Vacaciones, parte I

05 ago 2009

Día 1: Llegada

Salimos de madrugada y llegamos al aeropuerto de La Palma al mediodía. El coche de alquiler resulta ser un Toyota Yaris de los pequeñajos, menos mal que solo éramos dos porque ahí cuatro entran muy malamente.

El apartamento está en la playa de Los Cancajos, que viene siendo esto:

Playa de Los Cancajos

Como verás no es una zona muy turística :)

Día 2: Santa Cruz

Antes de nada teníamos reunión por la mañana con la agencia de viajes, nos contaron las excursiones que se podían contratar y tal. Al final decidimos ir a nuestra bola.

Fuimos a Santa Cruz. Es una ciudad muy pequeña, con un paseo marítimo muy largo y unas callecitas muy chulas:

Santa Cruz de La Palma

Santa Cruz de La Palma

Santa Cruz de La Palma

El paseo marítimo me encantó porque es enorme y la vista del mar es muy amplia, pero giras 180º y te encuentras un monte enorme. Las callecitas interiores son muy bonitas, tienen mucho encanto, hay plazas pequeñas con terracitas donde te puedes sentar un rato. Estos días ha habido una ola de calor, por lo que pasear por ahí a pleno sol es bastante incómodo; pero a media tarde es un paseo delicioso.

Hay una reproducción de la Santa María, el barco donde Colón llegó a América. No sé si es una reproducción fiel, pero me pareció bastante pequeña…

Día 3: Observatorio Roque de Los Muchachos

Ahí le dimos bien. Teníamos una visita al observatorio astrofísico del Roque de Los Muchachos, así que allí fuimos. Está en lo más alto de la isla, y tanto en la web como en el mail de confirmación hacen hincapié en que la carretera de subida es larga, complicada y lenta. Así que fuimos con tiempo de sobra.

Pues conseguimos llegar tarde. ¿Por qué? Porque las vistas eran alucinantes y parábamos en los miradores todo el tiempo. Claro, es para verlo. A medida que vas subiendo la presión y la cantidad de oxígeno decrecen, así que la vegetación pasa de ser un bosque frondoso y verde a esto:

Roque de Los Muchachos

Subiendo un poco llegamos al observatorio:

Observatorio astrofísico

En esta foto se ven los Magic I y II (los espejos), el recién inaugurado Gran Telescopio Canarias (GTC, la cúpula grande), el Galileo (al fondo a la izquierda), una minicúpula que contiene un “medidor de calidad del cielo” y un precursor de los Magic, que no funciona pero que han dejado ahí como recuerdo.

Vale, llegamos tarde y nos perdimos media visita, pero las cosas como son: si la visita es como el 50% al que acudimos, no merece la pena. Básicamente cuentan que el cielo es bueno y que de noche las cosas se ven bien. Y también cuentan que la gente suele sentirse decepcionada. Pues si. Pero lo peor no es la visita, sino la organización: según llegas al observatorio te encuentras N edificios desperdigados, todos ellos con una pequeña vía de entrada con un enorme cartel de PROHIBIDO ENTRAR EXCEPTO PERSONAL AUTORIZADO. Si sigues adelante encuentras un cartel que pone TICKETS y una flecha que indica que sigas adelante. Bien. Si haces caso a esos carteles, mejor date la vuelta y vete a casa. No, lo que tienes que haces es entrar en el primero de los edificios que ves, que es la residencia, un edificio bajito y largo, en forma de prisma grisáceo, y allí empieza la visita. No hagas caso al cartel de TICKETS ni al de PROHIBIDO ENTRAR. No. Carteles malos.

Nosotros llegamos 4 o 5 minutos tarde, pero como no sabíamos dónde ir, y fuimos tan ilusos como para hacer caso a los carteles, al final nos encontramos 30 minutos después intentando saber dónde demonios teníamos que ir. Al final hablamos con un vigilante que estaba tapando un cartel con una bolsa negra y nos dijo que aparcáramos “Ahí” y esperáramos porque la visita iba hacia “Ahí”.

“Ahí” resultó ser una zona restringida donde una pareja de físicos nucleares trabajaba en el Magic II. Nos metimos en la caseta donde está todo el control del telescopio, claro, no había más que luces y ordenadores, así que salimos de nuevo y esperamos otros 30 minutos a que llegara la visita.

Somos personal autorizado

El Yaris que se ve aparcado en la puerta era el nuestro. Al ver que no llegaba la visita, decidimos marchar de ahí a ver si les veíamos por otro lado. Nada. Acabamos yéndonos de allí. Salimos de la zona y decidimos buscar otra vez el cartel de TICKETS de nuevo, a ver si nos aclarábamos. Lo encontramos. Era el que el vigilante estaba tapando. Encontramos una pareja que estaba en la misma situación, que también decidieron marchar. Nos enfadamos y nos fuimos. Al llegar al STOP de la salida de la zona del observatorio, decidimos dar la vuelta por tercera vez y entrar de nuevo, y por fin les encontramos, justo “Ahí” pero como 45 minutos después de nuestra llegada a “Ahí”.

Nos unimos a la visita y al final no nos contaron nada muy interesante. Cuando ví los MAGIC, 45 minutos antes, pensé que eran como dos parabólicas pero en lugar de radio, ópticas. Lo que los MAGIC captan son rayos gamma a través de lo que llamaban “luz Cherenkov”. Por lo que entendí, cuando un rayo gamma atraviesa la atmósfera, lo hace a velocidades mayores que la de la luz (¡en la atmósfera!) lo que produce un tipo de radiación electromagnética llamada Radiación Cherenkov, que es algo así como el equivalente electromagnético al frente de onda de presión producido por una fuente sonora cuando supera la velocidad del sonido.

Un poco más de info:

Al acabar la visita subimos al roque de los muchachos, que es el punto más alto de la isla y se ve una cosa como esta:

Roque de Los Muchachos

Su nivel de marcianismo es más o menos como el de las Cañadas del Teide, o sea que es alucinante. Todo ese valle es enorme, y de ahí salen un montón de caminos que puedes recorrer a pie si te gusta pasar horas y horas caminando, y sobre todo, si no tienes que volver arriba del todo a por el coche. No era nuestro caso.

Ese día dormimos mucho.

Día 4: somos unos vagos

Al día siguiente estábamos un poco mataos, así que lo pasamos por los Cancajos, paseando y tal. Día vago total.

Día 5: Bosque de Los Tilos

Decididos a darnos la paliza y pasarnos unas horas caminando por sitios como este:

Bosque de Los Tilos

Esto es el bosque de Los Tilos, y es una pasada. La ruta que hicimos era fácil pero consistía en subir hasta la cima de una montaña para ver un paisaje que parecía el Amazonas.

Bosque de Los Tilos

Al bajar del bosque y recuperar la cobertura del móvil nos empezaron a llegar llamadas y mensajes. Se había declarado un incendio en La Palma y nuestras familias estaban preocupados. Al llegar al apartamento pusimos las noticias y nos enteramos. Por la ventana del dormitorio se veía una enorme columna de humo, el incendio estaba lejos pero aun así estábamos un poco inquietos.

Día 6: Mataos

Otro día de vaguismo. Paseos por Santa Cruz, piscina, etc.

Día 7: Caldera del Taburiente

Cogimos el coche y nos fuimos al otro lado de la isla, al barranco de las Angustias. Por lo que he entendido, la caldera se forma por el hundimiento del terreno sobre un cráter que escupe lava muy poco densa: el terreno se hunde y se crea un enorme cráter que con el tiempo se rellena y erosiona. El resultado, espectacular:

Barranco de Las Angustias

Incluso si la foto no estuviera viñeteada ni la luz mal medida, no podría mostrar la magnitud de la caldera. Es enorme. Nos recomendaron no adentrarnos en ella porque el incendio estaba acaparando a todo el personal de seguridad (policía, ambulancias, etc.) y si te pasaba algo no podrían hacer nada. Así que paseamos un rato por la caldera y nos fuimos a comer.

Acabamos en una cafetería no lineal. Por si alguien todavía no ha estudiado sistemas lineales, un sistema es un cacharro que tiene una entrada y una salida y se relacionan así:

y = f(x)

Es decir, yo meto un valor “x” y me sale un “y” que es una transformación de “x”. Un sistema es lineal cuando se cumplen dos cosas: la primera es que si la entrada se escala en cierto factor, la salida también se escala en el mismo factor:

y = f(A*x) = A*f(x)

La segunda es la más bonita, y es que si

y1 = f(x1)
y2 = f(x2)

entonces y = f(x1 + x2) = f(x1) + f(x2) = y1 + y2

o lo que eslo mismo, que si la entrada es una combinación de dos entradas, entonces la salida es una combinación de la salida para cada entrada. Por ejemplo, supongamos un sistema amplificador:

y = f(x) = G*x

Si la entrada “x” se escala en un factor A:

y = f(A*x) = G * A * x  = A * G * x = A * f(x)

Ahora, si la entrada es una combinación de entradas:

y = f ( x1 + x2 ) = G * (x1 + x2) = G*x1 + G*x2 = f(x1) + f(x2)

Vale, pero a mi no me interesa una entrada que sea un numerito, me interesa una entrada que sea una señal:

y(t) = f( x(t) )

Resulta que una señal cualquiera se puede descomponer en una suma de pulsos o “deltas”. Un “delta” es una FUNCIÓN en la que todo punto vale 0 excepto en t=0, en la que vale 1:

x(t) = suma ( x(k) * delta(t – k) )

Es decir, x(t) = x(0) * delta(t) + x(1) * delta(t-1) + x(2) * delta(t-2) + …

¿Qué le ocurre a un sistema lineal? Pues que si la entrada es una combinación, la salida es una combinación. Ostras:

y = f ( x(t) ) = f (x (0) * delta(t) + x(1) * delta(t-1) + …. )

x(0), x(1), etc. son numeritos, así que esto es como:

y = f ( x(t) ) = f (A * delta(t) + B * delta(t-1) + …. )

y como el sistema es lineal

y = f ( x(t) ) = A * f (delta(t)) + B * f(delta(t-1)) + ….

Ahora metemos otro concepto: sistema invariante. Se trata de que si tenemos una FUNCIÓN:

truscu(t)

y una versión desplazada en tiempo

truscu(t-t0)

entonces la salida del sistema es la misma en ambos casos, salvo por el desplazamiento en tiempo:

y1(t) = f(truscu(t))

y2(t) = f(truscu(t-t0)) = y1(t-t0)

Vale. Volvamos donde estábamos:

y = f ( x(t) ) = A * f (delta(t)) + B * f(delta(t-1)) + ….

Si el sistema es lineal, f(delta(t)) y f(delta(t-1)) son la misma función pero desplazada en tiempo. Voy a llamar:

f(delta(t)) = h(t)

Así pues:

y = f ( x(t) ) = A * h(t) + B * h(t-1) + ….

Recordemos a qué habíamos llamado A, B, etc:

y = f ( x(t) ) = x(0) * h(t) + x(1) * h(t-1) + ….

O lo que es lo mismo:

y(t) = suma ( x(k) * h(t – k) )

Pero habíamos dicho antes que

x(t) = suma ( x(k) * delta(t – k))

Vale, ¿qué demonios me está diciendo esto? Pues me está diciendo que un SLIT (sistema lineal e invariante en el tiempo) se comporta de una forma superfácil: coge la entrada y básicamente la replica, pero cambiando los delta(t) por h(t). ¿Y eso qué significa?

Significa que un SLIT queda completamente determinado por la salida cuando la entrada es un delta, un impulso. Por eso se dice que h(t) es la “respuesta al impulso”. Por ejemplo, yo tengo un sistema con esta respuesta al impulso:

Imagen 2

Esta es la salida si yo meto un delta. Vale. ¿Y si meto una señal que son dos deltas?

Imagen 1

Pues si el sistema es un SLIT, la salida será igual que la entrada pero cambiando “deltas” por “respuestas a deltas”:

Imagen 3

Claro, esto es fácil para dos deltas convenientemente separadas en tiempo, pero ¿Y si la entrada es esta?

Imagen 1

Pues igual de fácil que antes: si cada delta a la entrada corresponde a un h(t) a la salida, la salida total será la suma de cuatro h(t):

Imagen 2

Ahora sumas las cuatro respuestas y te da una señal con el primer punto de valor Aa, el segundo Ab + Ba, el tercero Ac + Bb + Ca, etc.

Ahora imagina que tenemos una entrada de un millón de puntos. Pintarse un millón de respuestas e ir sumando es un pestiño. Para eso existe la suma de convolución. Tiene una interpretación gráfica muy simple (dar la vuelta a una de las señales e ir desplazándola sobre la otra) pero nunca me pareció nada útil. Es más, creo que lía más. Bueno, si te interesa este asunto de los sistemas lineales y su análisis en tiempo, Octave y su función “conv” te pueden ayudar mucho a entenderlo.

Vale, ya hemos aprobado primero, la cosa es que entramos en la cafetería, pedimos

  • Unas patatas con diferentes salsas
  • Un sandwich mixto vegetal
  • Una hamburguesa

y la salida fue:

  • Unas patatas con diferentes salsas
  • Un sandwich mixto sin la parte vegetal
  • Una hamburguesa de tres filetes, dos pisos, tres panes, huevo frito y patatas

Vamos, que la pobre Ali se quedó sin lechuga y yo me pasé dos días sin comer debido al aporte hipercalórico de la hamburguesa. Eso, unido al Flan Coverfield que he diseñado minuciosamente (1 litro de flan con nocilla) creo que no se puede considerar sano.

Día 8: Regreso

El avión lo teníamos como a las 8 de la noche, por lo que pudimos aprovechar el día completo pasándolo en Santa Cruz. Compramos regalos, comimos en una pizzería muy chula, dejamos el coche y a por el avión.

Atardecer a miles de metros

Para ir acabando, La Palma es una isla preciosa. Realmente el nombre de “la isla bonita” le va muy bien. No hemos podido ver la zona sur, debido al incendio, pero la ruta de los volcanes prometía mucho. Sin embargo, la caldera, el roque y el bosque de los Tilos me han parecido una pasada. La isla está llena de contrastes, tan pronto estás en un pueblecito en medio del monte como en un bosque que parece que te vas a encontrar un hobbit por algún lado.

Cosas malas de la isla: las carreteras, inevitablemente, son una caca. Si te mareas en coche, ármate de biodramina. La segunda subida al observatorio para fotografiar el cielo nocturno fue abortada por motivos de esta índole. Y, que los palmeros me disculpen, algunos platos clave de su gastronomía que nos dieron a probar no me gustaron demasiado. Pero bueno, es cuestión de gustos. Otra cosa que te puede resultar un poco incómoda es la afición de los palmeros por tomarse las cosas con calma. Vamos a ver. Conducir, tienes que conducir lento. Pero 45 minutos son más que suficientes para cobrar una cerveza.

Pasaremos un par de días en Madrid y este viernes volvemos a marchar, esta vez para Salamanca, donde nos espera un hotel de la pera en el centro de la mitad del medio. Tras ello, volver al trabajo, y quizá un viaje de cinco semanas a Ecuador, lo que probablemente me haga perderme el GUL SUMMER CAMP que se está gestando. No os perdáis semejante evento, el año pasado fue una pasada.

Gracias, Ali, por la deliciosa compañía.

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