El Ciclo Barroco (II)

27 jun 2009

Los ocho libros narran varias historias que transcurren de forma paralela, en las que se mezclan personajes imaginarios con históricos como Newton, Leibniz, Hooke, y otros, de forma que las aventuras de los personajes se narran junto con las hazañas de los padres de la ciencia, la política y la economía moderna.

Tanto el estilo como las historias y el marco general del libro cambian bastante a lo largo de toda la obra. Los primeros libros, que forman Azogue, cuentan diferentes historias independientes, relativamente cortas, pequeñas aventuras de los personajes. Además, el autor se recrea en un estilo barroco y original, mezclando diferentes estilos en la escritura, con capítulos escritos como obras de teatro o musicales. En La Confusión el estilo se vuelve más literario y las historias ya se convierten en una odisea con un hilo claro y (más o menos) definido. Stephenson sigue dando grandes saltos en el tiempo entre los capítulos, lo que obliga a contar la historia en plan Memento: comienza un capítulo en una situación completamente diferente, y en algún momento hace un flashback para contar lo que ocurrió desde el último capítulo. Por último, en El Sistema Del Mundo, las diferentes historias se unen en una sola, lo que hace que el estilo sea un poco más llevadero y novelesco. Es en este último libro donde no cuesta nada catalogar a la obra como ciencia ficción, lo que no me parece del todo apropiado para los cinco primeros volúmenes.

¿Qué encontramos en esas historias? Pues muchas cosas. Tenemos la historia de Daniel Waterhouse, fundador del actual MIT, creando el primer ordenador a partir del diseño de Leibniz, quien se halla en plena disputa con Newton sobre el origen del cálculo, quien, además de enfrentarse a un juicio por Alta Traición, se encuentra en la búsqueda del Oro Salomónico, robado por Jack Mediapicha Shaftoe, un vagabundo que intenta destruir el sistema económico de toda Inglaterra por orden de Luis XIV mientras intenta recuperar el amor de Eliza, una esclava de un harén a quien consigue salvar en el Asedio de Viena y cuyo sentido para los negocios la llevará a codearse con las principales figuras de la política de la época para amasar fortunas, financiar interminables guerras y crear un nuevo Sistema Del Mundo mientras actúa como agente doble para Guillermo de Orange cifrando información de forma bastante original. Batallas, robos, traiciones, influencias, negocios, risas, parábolas, gravedad, planetas, estrellas y derivadas son buenos ingredientes para una macronovela.

Es un poco complicado hablar del Ciclo Barroco sin hacer referencia a Criptonomicón. Los personajes del primero resultan ser los antepasados de los del segundo, y no solo les dejan como herencia un apellido sino también una personalidad. Así que si lees ambos libros, verás que, en ocasiones, algunos personajes son básicamente los mismos. Eso si, las formas en El Ciclo Barroco son un poco más relajadas que en el Criptonomicón, lo que puede echarse de menos si te gusta el estilo gamberro y cínico del Criptonomicón.

He visto alguna crítica sobre el final de estos dos libros de Stephenson. No voy a comentarlos por si los quieres leer, pero solo diré que me parecen finales muy apropiados. Y no te líes, la palabra “órbita” es comprensible por un colectivo mayor que el de doctorados en astrofísica.

En fin, si quieres pasar un tiempo largo leyendo una obra épica, divertida, entretenida, interesante y original, haz hueco en la estantería.

El Ciclo Barroco

26 jun 2009

3000 páginas, 8 libros, y una inmensa sensación de “tengo que volver a leerlo.”

A veces es un poco cansado leerlo, y hay momentos en los que tienes que tirar de wikipedia para enterarte bien. Montones de personajes, relaciones en triple derivada y el estilo Stephenson de “yo te lo dejo caer, no te encaja nada y tres capítulos después te comento”.  Y, por si fuera poco, la inmensa maraña política en la que se desarrolla el libro me dejaba un poco K.O. en mis largos ratos de bus a las seis y pico de la mañana.

Acabé el libro hace unas semanas, pero hasta ahora no se ha dado la combinación [rato, ganas] para escribir de ello. Estas últimas semanas han sido durillas. Acabé la memoria del PFC y me dediqué a hacer la presentación; tardé bastante tiempo en acabarla, y al final parece que les gustó.

Todo esto me recuerda que me propuse hacer un PFC-howto, porque varios guleros tienen que ir acabando ya…

  1. Acabar la memoria del PFC. Esto ya lo sabías, seguro :)
  2. Buscar tribunal. Dos personas del departamento al que pertenezca tu tutor, y otra persona de otro departamento. En el caso del departamento de IT hay dos grandes grupos (GAST y “el otro”), así que tiene que haber una persona de cada grupo.
  3. Buscar tribunal depende de la fecha de lectura, así que tienes que fijar la fecha. Pregúntales cómo prefieren la memoria, en PDF, impresa, dos caras, tamaño de letra… (nota: usa LATEX, o agradecerás mucho cuando te digan que en lugar de letra 11 quieren una 12)
  4. Cuando antes, te vas a administración y rellenas la solicitud de matrícula de PFC.
  5. Dos días antes de leer vuelves a administración y pagas la matrícula del PFC. 94 eurazos. Aquí ya te habrán comprobado el expediente.
  6. Lees
  7. Respondes preguntas
  8. Recibes aplausos, oro, etc.
  9. Un par de días después de leer, vas por tercera vez a administración y entregas un papelote para pedir el título. También entregas dos CDs (con su canon correspondiente) con el PDF de la memoria. No hace falta que pongas ninguna pegatina en el CD, ni ningún título ni serigrafías ni nada, lo meten en un sobre con una etiqueta.
  10. Una semana más tarde, vas una cuarta vez a administración, te dan las tasas del título, las pagas en el momento (130 eurazos) y te dan la acreditación, minitítulo, papelajo de mierda o como quieras llamarlo.
  11. Sales de administración de camino a la oficina (ya habías avisado de que ibas a llegar más tarde) y miras el patio de la universidad. Sabes perfectamente que vas a verlo mil veces más, pasarás por allí de camino al GUL, por ejemplo, pero según lo observas te das cuenta de que ha perdido color.

Como me preguntó un compañero de trabajo, ¿y ahora qué? Pues ya veremos, pero por lo pronto irme a ver a mi Ali, y además ahora mismito.

(c) 2010 voiser.es | Creado con WordPress | Tema basado en Barecity