Tal día como hoy pero sin ser hoy, es decir, un día cualquiera, me hallaba contemplando la infinita belleza de la Naturaleza en los cines de parquesur. Por entonces no dedicaba mi mente a adquirir los conocimientos de electrónica a los que me dedico últimamente, sino a cosas que elevan el alma a un estado de nirvana: ¿dará tiempo a dar el curso de C? ¿Freenote (ahora bautizado como Cabaret) dará la talla para dar la charla con él? ¿Tendré que hacer un script para poder compartir/imprimir las transparencias? ¿Qué demonios significa Sanok?
Fue entonces cuando algo me llamó la atención dentro de mi bolsita-de-cacharros. Me acababa de llegar un mensaje al móvil que me informaba de que la Batalla del Abismo de Leganés había comenzado. Los Hombres del Gul contra el Contenedor de Satán. La batalla sería a la mañana siguiente, a horas suficientemente tempestivas como para dormir bien, que tampoco hay que pasarse. El campo de batalla, el patio entre el 2 y el 1. Todo alumno de Leganés entenderá y ubicará eso. Los de la URJC se pensarán que es en la entrada principal del campus de Móstoles, entre Pinki Winki y Don Pimpón.
Sólo el sabio que haya conocido el campus de la Rey Juan Carlos de Móstoles entenderá esto último.
Al llegar a las trincheras, el despacho del gul, me encontré a Samuel San enfrascado en algún ritual propio de vísperas de la Batalla. El ambiente no estaba cargado de incienso sino de polvo de servidor, mucho más Zen, y Rammstein sustituía a los kotos y las flautas. Obviamente no dejamos de ser humanos, y en cuanto apareció una señorita muy simpática, por cierto, Samuel se piró con ella a darle clases de sistemas operativos. La Batalla, ya si eso, para otro día.
Samuel, no creo que vayas por el buen camino. Las flores suelen gustar mas.
Entonces llegó Queltosh, otro con nombre que ni los dioses ni los demonios entienden, acompañado del resto de maestros en las artes de la guerra. Charlas, juerga y tal. Fue entonces cuando el consejo decidió que la hora había llegado.
Queltosh se ciñió los guantes, Juanra se apretó los cordones, Claudio se colgó la espada laser y Samuel se puso la diadema. Los demás nos quedamos como estábamos. Bajamos al campo de batalla y en las cercanías del contenedor se escuchaban los rugidos de Satán preparándose para la batalla. Jespino pensó que sería bueno avisar de nustras intenciones antes de machacar al contenedor maldito, así que marchó con Fer para comentarle nuestro afán evangelizador al personal de seguridad, el cual decidió lavarse las manos y remitirnos al responsable de mantenimiento quien, como no puede ser de otra manera, no estaba allí.
Por tanto, la batalla del Abismo de Leganés contra el contenedor maldito no ocurriría en aquella soleada mañana. El consejo jedi se reunió de nuevo para decidir el siguiente paso: hacer el friki en el piso de Jespino.
Para allá fuimos y al llegar, Samuel y yo nos apoderamos del sofá. Tratamos de aparentar que hacíamos algo útil, pero sólo para que no nos obligaran a levantarnos. Entonces decidimos que había que reponer lípidos y nos fuimos a por unos kebab.
Tras reponer fuerzas y comprar algo de zampar y beber en el Palacio de Mercadona, salimos corriendo de nuevo al piso. Por el camino Samuel y yo ideamos una nueva treta para hacernos con el control del sofá, pero al conseguirlo Fer se percató de nuestra estratagema por lo que para evitar que pusiera el grito en el cielo, le mandamos a por hielo.
Fue a su vuelta cuando Juanra nos reunió a todos para hacernos convencernos de que para seguir adelante debíamos reunirnos con la Sandía del Conocimiento. En algunas antiguas religiones tibetanas se recurre a la Sandía del Conocimiento para alcanzar un espíritu pleno y recorrer el camino de la rectitud. Así pues, a ello nos dedicamos y tras una dura preparación, la Sandía habló, pero como siempre ocurre en estos casos, cada uno de los presentes escuchó solamente lo que realmente quería escuchar.. El resto de la tarde sucedió mas o menos como se esperaba, viendo episodios de IT Crowd y jugando al quake 3. Fer y Queltosh trataron de convencerme de que eran mejores jugadores, pero todo quedó en un buen intento
Del contenedor maldito no volví a saber nunca.
Nota: todo esto es para decir que las fotos de aquel día las subí a http://flickr.com/photos/voiser/sets/72157594230340534/ pero hasta ahora no he tenido un rato para publicarlo en el planeta. Igualmente tenemos las que hizo Queltosh en http://flickr.com/photos/34542594@N00/, y no sé si alguien más tiene fotos del evento publicadas en algún sitio, si las tiene que lo diga.